Los Panero, la muerte del padre, la vieja del visillo

felicidad y leopoldo maría

Porque siempre ha habido clases, también existe una aristocracia de la destrucción.

La proba clase media española, y las otras, asistieron a tal revelación hace ahora exactamente 40 años, al descubrir en el cine, y después en televisión (lástima de una cámara registrando ese momento en los hogares…), a una señora bien, de aparentes ley y orden, ajada pero todavía hermosa, que hablaba como desmayándose sobre un diván del XIX, diciendo haber leído Madame Bovary mientras “caían las balas a su alrededor” en el verano en guerra de “la provincia”; a un joven airado y “muy mono”, según él mismo, llamando a su familia “la sordidez más puñetera que he visto en mi vida”; a un señor con acento mexicano intermitente y absurdo encantado de que le confundieran con “el gigoló de su madre” –la del diván–; a otro personaje insondable, tristísimo y genial, explicando que el lenguaje no existe, que él se autodestruye “para saber que es él y no todos ellos”, y que sus únicos amores de juventud fueron las mamadas de “dos subnormales” en un manicomio “a cambio de un paquete de tabaco” (…lástima de un En tu casa o en la mía, eh, Bertín…).

[El desencanto e hijos, en Gentes de mal vivirCTXT]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s